¿Yo?, ¿un don equivocado?

“Éstos buscaron sus registros genealógicos, pero como no los encontraron, fueron excluidos del sacerdocio.” Nehemias 7:64 

Tras la reconstrucción del templo guiada por Esdras, Nehemías volvió a Jerusalén para reconstruir los muros. De esa manera, la ciudad quedó finalmente reedificada. Lo que antes era un montón de ruinas, ahora tenía forma de ciudad. Sus habitantes volvieron a tener dignidad y a parecer civilizados.

Pero el cambio exterior debía sostenerse con uno interior. Habían aprendido de los errores de sus padres que por alejarse de Dios, sufrieron el castigo y el exilio, asi que Nehemias, una vez que se terminó la etapa de construcción, comenzó a reordenar los servicios en el templo para que el corazón de Israel volviera a los caminos de Dios.

Entonces hizo un censo de los de nobles, levitas y sacerdotes para saber con quien contaba y quien era quien, para asignar tareas según Dios solicitaba. Al hacerlo notaron que algunos que estaban prestando servicio como sacerdotes, no era descendientes de Aarón. Revisaron bien, pero finalmente se tomó la decisión: Los sacerdotes que no fueron hallados en el registro de genealogías fueron sacados del sacerdocio.

Es muy posible que en tiempos de necesidad, estos hombres, con la mejor buena intención, frente a la ausencia de otro sacerdote disponible, cumplieran las funciones para servir al pueblo. No había otro, y ellos lo hicieron con temor. Pero no eran sacerdotes, Dios no los había llamado para esa tarea. Dios no cambia el propósito de sus planes.

¿Cuál es tu don? ¿Sabes a que servicio te llamó Dios? No es lo que te gustaría hacer, o donde están tus amigos para hacer lo mismo. Sino en que parte del servicio del Reino de Dios fuiste colocado para su Gloria.

Dios tiene un plan integral y te llama para cumplir una función específica. Para ello te capacita y te da alguno de sus dones para que lo pongas al servicio de la Iglesia y seas de bendición para los que te rodean.

El cuerpo de Dios, tiene muchos miembros, y cada miembro tiene su función específica. No puede la mano escuchar, ni el pelo ver. De la misma manera, Dios te dio determinadas capacidades para que cumplas Su Propósito.

Estás en una lista de tareas de Dios. Si Él te puso en ese lugar es porque es lo mejor para su Reino. Dios no se equivoca.
Dios te llama para algo, no quieras cambiarlo.


Fuente: Devocional-Pc // Sitio Web: www.devocionalpc.com.ar

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