Ya NO

Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.  Juan 17:14-16

Vivimos en un mundo que seduce ofreciendo efímeros placeres, te tienta continuamente. Y cuando te tienta, podes caer; y si caes, te atrapa. Pero no le basta con eso, te arrincona y te avasalla. Empezás a ser víctima de sus mentiras; te dice que lo malo, no es tan malo, y que lo bueno está sobrevalorado. Se quiere apropiar tanto de vos, que lo único que te va a dejar son falsas ilusiones, para que no te des cuenta de la penumbra que entorna tu diario vivir.

Es ahí, cuando podes decir “ya no”.
Ya no me voy a dejar engañar, ya no voy a conformarme con algo pasajero, ya no voy a aceptar mentiras, ya no voy a ser un esclavo.

Ese “ya no” es producto de una nueva libertad (Juan 8:32) que proviene de conocer al Señor y tener una relación con Él, nos libramos de todo aquello que nos encarcelaba y tenemos una nueva vida. Ya no vamos a vivir con falsas ilusiones, vivimos siendo hijos de un Padre que nos da extrema libertad para movernos en sus mandatos y a cambio, nos ofrece ser dueños de hasta los confines de la tierra  (Salmo 2:7-8).

¿Cómo puedo decir “ya no”?

Se me ocurren tres aspectos básicos que debemos incluir en nuestro andar diario para lograrlo:

  1. Oremos, porque Él nos dio la siguiente promesa: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten  sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:6-7)
  2. Establezcamos una verdadera comunión, porque esa relación nos va a despojar de cualquier duda acerca de sus planes hacía nosotros: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes –afirma el Señor-, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29:11)
  3. Obedezcamos sus mandatos, y vamos a conocer su voluntad para nosotros: “…así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2b)

Ahora, ¿Qué estás esperando para decir “ya no”?


Escrito por: Uno de nosotros

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