Tenemos que salir, que contar, que decir…

“En ese momento, Dios hizo que la burra hablara (…)”

Números 22:27 (a)

Una de dos: o cantaste la canción del título, o la escuchaste. Es fija. Para los que suelen pifiarle a la letra de las canciones (“… de los cuales yo soy el primero…”), recuerdo: esa canción está al final de la obra de teatro Colores de Vida, la dramatización del Mensaje de Salvación ambientada para niños, basada en el Libro sin Palabras, idea original de una gran Mujer de Dios, Theda Krieguer (“googleate” su nombre y asombrate).

Llega un momento en la vida de toda Hija y todo Hijo de Dios en que tenemos que decidir qué vamos a hacer con el Regalo de Salvación que Dios nos dio a través de su Hijo Jesús. O seguimos contentos, cómodos, tranca, asistiendo domingo a domingo a la Iglesia, sin mirar a quienes nos rodean, o comenzamos a interesarnos por aquellas y aquellos que aun NO conocen del Amor de Dios (Taaaaan Alto, Taaaaaan Bajo y Taaaaaan Ancho). Hace unas semanas, con la iniciativa de un grupo de jóvenes que aman a Dios y que eligieron la segunda opción, en nuestra se Iglesia realizó una actividad particular: salimos todos a predicar a cada persona del barrio en el cual está la Iglesia, mediante diversas y variopintas actividades. Fue una experiencia increíble e inolvidable. Al finalizar nos reunimos en el templo (la dirección la encontrás arriba a la derecha) y todos pudimos expresar nuestras experiencias y contarle a quienes se habían quedado a orar (mayormente los pilares de la Iglesia, es decir, los ancianitos) lo que había sucedido. En lo personal, fue un sueño cumplido.

La realidad es que si NO salimos, menos vamos a decir, y mucho menos contar que Dios es Amor. Activemos. Salgamos. Dejemos lo acolchonado de nuestros asientos y comencemos a ver que puertas afuera hay personas que luchan por su vida. Y por sobre todas las cosas, necesitan que, con tus palabras, les digas lo siguiente: –si estás por primera vez en esta página o si no tenés la más pálida idea de quién es Dios, Jesús o la Iglesia, prestá especial atención a lo que sigue – “Jesús murió por vos, es decir, en lugar de vos y de tus pecados. Te Ama. Te perdona. Quiere ser tu Amigo. Y quiere darte nueva Vida. Sólo reconocé que sos pecador y que le necesitás.”. La realidad es que, si no lo hacemos, si no obedecemos lo que Dios nos manda a hacer, bueno… de ahí la referencia al pasaje del comienzo (si lo querés leer en su contexto, te dejo el link abajo para que leas la historia completa). Dios es capaz de utilizar hasta un burro (sí, leíste bien) para que hable por nosotros si nos negamos a hacerlo.

Que Dios nos bendiga.


Escrito por uno de nosotros.


Balaam y la burra: https://www.biblegateway.com/passage/?search=N%C3%BAmeros+22%3A5-41&version=TLA

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