Taza

 “Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones”.

(1° Juan 3:18 NTV)

Tenía mucho frío por lo cual encontraba sumamente placentero abrazar con mis manos la taza de café caliente. Es mi taza favorita y eso me hace creer que cada infusión que pueda tomar tiene mejor sabor, solo por el simple hecho de prepararla en esa taza.
Me gusta acariciar la superficie, hasta que como siempre encuentro ese sector en el borde, en el cual se evidencia el golpe que accidentalmente un día le di; sin embargo, eso no es un impedimento para relajarme y disfrutar el momento.

Hasta que noto un pequeño detalle, tan pequeño como ese golpe: Mi taza no es como cualquiera de las otras tazas que se hicieron con el mismo modelo y diseño, la mía es única. Esa marca la hace única, no hay otra taza que tenga el mismo golpe o las mismas marcas de uso que me hagan confundirla con otra taza.

Y cada marca y cada golpe, me hacen verla cada vez más y más única.

Y mi taza, aunque otros puedan pensar que está dañada, no deja de cumplir con su propósito con la mayor excelencia que una taza pueda tener.

“…porque eres muy precioso para mí. Recibes honra, y yo te amo.” (Isaías 43:4b NTV).

Entonces comprendí cuan valiosos somos para Dios, no hay marca -física o interna- que nos limiten de ser receptores de ese gran amor que el Creador tiene por cada uno de nosotros. Y no hay marca, que nos límite a llevar y reflejar de ese inmenso amor a otros. No hay forma en la cual nuestro pasado atrape nuestro presente y restrinja nuestro futuro para poder cumplir con el propósito para el cual Dios nos formó.

Cada día y en cada momento Dios nos ama, cada día y en cada momento tenemos que reflejar ese amor.

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Autor: Uno de Nosotros

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