Sansón

“Quedarás embarazada y darás a luz un hijo, a quien jamás se le debe cortar el cabello. Pues él será consagrado a Dios como nazareo desde su nacimiento. Él comenzará a rescatar a Israel de manos de los filisteos” (Jueces 13:5 NTV).

Un milagro, su vida era un milagro.

Al comienzo de Jueces 13 vemos como se anuncia un nuevo nacimiento en el pueblo de Israel, pero este nacimiento sería significativo no solo porque iba a nacer de una mujer que no podía tener hijos, sino porque sería quien daría una nueva oportunidad al pueblo de Israel,  dejarían de estar bajo manos filisteas a pesar de seguir haciendo lo malo ante los ojos de Dios.

Ese milagro tiene nombre: Sansón.

Sansón fue concebido y su momento cero fue marcado por la pureza (Jueces 13:3-5), fue bendecido por Dios con una fuerza sobrehumana, de tal manera que despedazar la quijada de un león para él era como despedazar la quijada de un cabrito (Jueces 14:6).

Sin embargo, Sansón rozaba con los placeres humanos, jugaba con la tentación y con lo que el mundo podía ofrecerle. Tuvo una vida que fue bajo los propósitos de Dios para comenzar a liberar a los israelitas, pero desnudó su corazón por un fugaz placer.

Sansón se enamoró, se enamoró de Dalila.

Dalila solo era una trampa para él, Sansón se enamoró de un error.

Pasión del mundo, placer perecedero, distracción, la búsqueda del secreto a su fuerza.
Engaños, trampas, pruebas, mentiras, secreto revelado.

“Entonces Dalila, haciendo pucheros, le dijo << ¿Cómo puedes decirme “te amo” si no me confías tus secretos? ¡Ya te has burlado de mí tres veces y aún no me has dicho lo que te hace tan fuerte!>>  (…) Entonces finalmente Sansón le reveló su secreto: <<Nunca se me ha cortado el cabello –le confesó-, porque fui consagrado a Dios como nazareo desde mi nacimiento. Si me raparan la cabeza, perdería la fuerza, y me volvería tan débil como cualquier otro hombre>>.” (Jueces 16:15-17).

Sansón dejó que su amor por Dalila cegará su razón, marcó un rumbo a su vida que no tendría retorno. Desveló su corazón y las cosas no podrían volver a ser lo que eran. Dejó que el mundo y la pasión lo apresaran, encandilándolo con sus sorpresas.

Comenzó a vivir con las fuerzas que se habían ido, preso de filisteos y con el sentir de que no había una nueva oportunidad. El amor era un sueño mentiroso que se acabó al cumplir su objetivo de destrucción.

“Sin embargo, preso de filisteos Sansón vuelve a clamar a Dios: “Señor soberano, acuérdate de mí otra vez. Oh Dios, te ruego que me fortalezcas sólo una vez más. Con un solo golpe, déjame vengarme de los filisteos (…) Sansón apoyó las manos sobre las dos columnas centrales que sostenían el templo, las empujó con ambas manos y pidió a Dios ‘Déjame morir con los filisteos’. Y el templo se derrumbó sobre los gobernantes filisteos y todos los demás presentes. De esa manera, Sansón mató más personas al morir, que las vidas que había matado durante toda su vida.” (Jueces 16:28-30).

Siempre me sorprende como Sansón pasó de tener todo a no tener nada, de vivir con aquel sentimiento de poder hacerlo todo porque Dios lo respaldaba a sentirse abandonado por no saber conservar su secreto, el secreto que lo mantenía a salvo. Pero instantáneamente me doy cuenta que soy una pequeña versión de Sansón moderna, quizá no sea la persona más fuerte del mundo pero tengo a Dios quien me respalda; entonces comprendo cuán peligroso es jugar con las tentaciones del mundo, y  cuán malas son sus consecuencias.

“Oh, hijo mío, dame tu corazón; que tus ojos se deleiten en seguir mis caminos.”
(Proverbio 23:26).

Nuestra relación con Dios es única y personal, ¿Dejas que el placer del mundo interfiera?

Dios tiene un propósito perfecto para cada uno de nosotros, abstenernos de pecar nos aleja de sus consecuencias y nos acerca a cumplir con las expectativas de Dios. El verdadero placer se encuentra en seguir sus caminos.

¿Qué hiciste hoy para estar más cerca de Él y más lejos de lo que el mundo ofrece?

[divide]

Autor: uno de nosotros.

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