Sacrificios

“Enseguida les llamó, y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron en pos de él.” Marcos 1:20

¿Cuánto hay que dejar para seguir a Cristo? Varía mucho de un caso a otro. A veces, es realmente tan poco que casi sentimos vergüenza al compararnos con los que han hecho grandes sacrificios.

Aquellos dos futuros apóstoles realmente lo dejaron todo. La forma concisa en que el evangelista lo narra nos indica, por un lado, que dejaron su familia, en particular a su padre. Por el otro, dejaron sus bienes materiales –la barca-, el medio de vida el oficio y las relaciones, como por ejemplo los jornaleros.

No es frecuente que se nos pida tanto. En buena medida ocurre con los misioneros que van a una cultura diferente. Pero lo que importa es saber si se nos pide algo y que es ese algo. Más aún, importa estar seguros de que estaremos dispuestos a obedecer.

Lo que vale es la disposición íntima y no el hecho mismo. Poniendo el ejemplo de una pequeñez diaria: ¿estaremos dispuestos a dejar nuestro programa preferido de televisión para participar de una tarea especial de la iglesia o para tener un momento devocional con nuestra familia?

“Señor que si tú me pides que haga algo, grande o pequeño, lo haga con felicidad pensando que estoy obedeciéndote.”

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Extraído del libro Junto a Jesús Cada Día – Arnoldo Canclini

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