Quietos en un mundo veloz

velocidad


Vivimos apurados.

Vivimos en un mundo que nos exige estar activos en todo momento, desde que nos despertamos hasta que nos volvemos a acostar.
Nos apuramos para llegar a tiempo; para hacer todo lo que tenemos que hacer; para poder descansar al día siguiente, cosa que nunca pasa.

En medio de esas corridas, Dios nos dice

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”

El significado original de “quietos” es soltar, ceder.

¿Podemos frenar y dejar todo ante Dios? Nuestros problemas, preocupaciones y ansiedades no deben ser el centro de nuestras vidas. “¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?” (Mateo 6:27 NTV).

Dios quiere que dejemos todo ante su presencia y que ahí disfrutemos su amor, su paz, su bondad y confiemos en su perfecto obrar. Su anhelo es que en Él podamos deshacernos de todas nuestras cargas y renovar nuestras fuerzas.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28)


Autor: Uno de nosotros

 

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