¿Quién soy?

quien soyAnte esta pregunta la mayoría de las personas suele responder con su nombre, algún parentesco o su profesión. Pero, ¿Es eso lo que somos realmente? Solemos evaluar quien somos desde el punto de vista terrenal, pero la Biblia dice que somos eternos. Entonces, ¿quién soy?

Hijo de Dios

“…a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.” Juan 1: 12 NTV.

¿Crees en Jesús como tu Salvador? Entonces sos un hijo de Dios. No hay mayor privilegio que este. Tan grande es Su amor que nos hizo parte de su familia. Nada ni nadie va a poder cambiar esta realidad, no es algo que nos hayamos ganado por nuestros propios méritos, es simplemente el amor de Dios que nos da esta oportunidad.

 Creado con propósito

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:10

No estamos de casualidad en la tierra, Dios tiene un plan para nosotros. Su voluntad para la vida de cada uno de nosotros es “buena, agradable y perfecta”. Hasta que no descubrimos cuál es ese plan para nuestras vidas, vamos a estar incompletos.

Parte de un cuerpo

“Todos ustedes en conjunto son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es parte de ese cuerpo.” 1 Corintios 12:27 NTV

Fuimos creados como seres relacionables, necesitamos estar en contacto con otras personas y mucho más con aquellos con los que formamos parte de un mismo cuerpo. Tengo que cumplir mi papel en el cuerpo y también tengo que preocuparme por las otras partes de éste. Dios nos hizo así con el propósito de darle la gloria a Él.

 Herederos

“Que toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Es por su gran misericordia que hemos nacido de nuevo, porque Dios levantó a Jesucristo de los muertos. Ahora vivimos con gran expectación y tenemos una herencia que no tiene precio, una herencia que está reservada en el cielo para ustedes, pura y sin mancha, que no puede cambiar ni deteriorarse.” 1 Pedro 1:3-4 NTV

Dios nos dio todo en Cristo. Amor ilimitado e incondicional, gracia en todo momento, gozo interior, paz a pesar de todo lo que podamos vivir, perdón y misericordia abundantes, provisión de todo lo que necesito, vida eterna… ¿Hay algo más que necesitemos?

En Cristo tenemos todo, en Cristo estamos completos.


Autor: Uno de nosotros.-

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