¿Qué llevás?

Por la mañana, cuando te levantas, siempre tenes una rutina para alistarte a salir. Ir al baño, cepillarte los dientes, vestirte empezando por la parte de arriba, abajo y el calzado. Seguro también tomas un rápido desayuno. Uno sale preparado para enfrentar el día de trabajo o estudio. Nunca se nos ocurriría ir sin vestirnos, olvidar nuestra mochila o cartera ni mucho menos el celular.

En Efesios 6, Dios nos muestra que debemos enfrentar cada día nuestra batalla.

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (v.12)

No luchamos contra las personas ni contra el mal carácter de tu jefe, ni contra un profesor mala onda, ni con tu esposo/a difícil de sobrellevar sino contra huestes espirituales de maldad, muy poderosas, comandadas por su jefe: Satanás.

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” (v.11)

Nos vestimos como soldados a una batalla diaria. Solamente asi podemos permanecer firmes y no caer.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” (v.13)

Debemos tomar toda la armadura. Dios no nos obliga sino que nos dice “tomad”. Nosotros elegimos hacerlo o no.

Van  a venir “días malos”. Sabemos que en estos días,  si no tomamos la armadura,  el enemigo puede vencernos y llenarnos de desaliento, frustración y depresión. Siempre debemos permanecer firmes.

“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad…” (v.14 a)

Siempre hablar la verdad.

“… y vestidos con la coraza de justicia…” (v.14 b)

Ser justos en toda nuestra manera de vivir.

 “…y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.” (v.15)

Predica el Evangelio en toda oportunidad, mostrando la paz de Dios que no se compara con la paz que algunas personas pregonan a través de la meditación, yoga o diferentes practicas orientales.

 “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.” (v.16)

Nuestra fe es el motor que nos impulsa a pelear sin desmayar.

 “Y tomad el yelmo de la salvación…” (v.17 a)

Somos salvos en Jesús. Si vivimos o si morimos somos del Señor para siempre.

“…y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.” (v.17 b)

El Espíritu Santo nos habla a través de Su Palabra. No dejar de escudriñar las Escrituras ya que son la voz directa de Dios.

“orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (v.18)

Sin dejar de orar y velar cada día,  para que el enemigo no nos halle durmiendo.

Vistámonos cada día con la armadura que Dios nos provee y podamos decir como Pablo “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” 2 Timoteo 4:7.

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Escrito por uno de nosotros.

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