Pablo vs Juan

Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén. Hebreos 13:13

Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Hebreos 15:37-38

Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio. 2° Timoteo 4:11


Ser seguidor y siervo de Cristo es sin duda la mejor elección que podemos tomar para nuestra vida. Nos da un enfoque distinto de la vida, un propósito, reconocemos que estamos en este mundo por Él y para Él. Sin embargo, no estamos exentos de errores, malas decisiones, impulsos, malos pensamientos, etc.

El Reino de las tinieblas no se va a quedar quieto al ver que los hijos de Dios están trabajando para alcanzar personas que puedan reconocer a Dios como autor y salvador sus vidas, y a través de distintas estrategias va a buscar hacernos caer. División, fracaso, frustración, son los resultados que busca el enemigo para vernos derrotados y sin ganas de seguir.

Hechos 13: 4-5 nos relata el primer viaje misionero de Pablo y Bernabé, en el que también participa como ayudante Juan Marcos (autor del “Evangelio según San Marcos”), quién en el versículo 13 podemos ver, decide regresar a Jerusalén.

Debido a que Marcos decidió dejarlos, Pablo no quiso llevarlo al siguiente viaje (Hechos 15:36-39), esto genera un desacuerdo muy grande entre Pablo y Bernabé (quién sí quería llevar a Marcos), a tal punto que deciden dividirse. Pasados algunos años en Colosenses 4:10, vemos que el mismo Pablo menciona a Marcos como “colaborador” suyo, y durante la segunda encarcelación de Pablo en 2° Timoteo 4:11, Pablo vuelve a mencionar a Marcos diciendo que le es “útil” para el ministerio.

Esta historia que se encuentra en la Biblia nos deja dos grandes enseñanzas:

1.- Sobreponernos al fracaso

El impulso muchas veces nos lleva a lugares o situaciones para los que no estamos preparados, y esto puede generar desacuerdos y alguna que otra discordia. Sin embargo, cuando llegamos a la madurez espiritual que necesitamos para realizar las tareas que Dios nos encomienda, podemos hacerlo de la mejor manera. Marcos nos presenta una gran virtud:

Sobreponerse al fracaso, seguir caminando de la mano de Dios a pesar de haber tenido un tropezón.

Por eso es que Pablo vuelve a mencionarlo tiempo después y deja en evidencia que lo estima y que realmente es útil para predicar el Evangelio.

Llevándolo a nuestra vida diaria, es normal que tropecemos, que nos equivoquemos alguna vez y que por más buenas intenciones que tengamos, a veces nos salgan mal las cosas por malas decisiones. Tenemos dos opciones, rendirnos ante el fracaso, y que todo deje de valer la pena, o levantarnos, buscar a Dios y hacer su voluntad.

2.- Reconocer el cambio

En Segundo término también podemos reflexionar en que es importante aprender a perdonar los errores de otras personas y ser conscientes cuándo notamos un cambio de actitud y madurez desde el otro lado. Pablo estuvo firme cuándo vio una falla en Marcos, pero luego no dudo en afirmar que le era útil y que colaboraba con la causa.

Que alguien nos falle una vez, no significa que no pueda cambiar su actitud.

Si queremos pensar un ejemplo mas claro, los protagonistas podemos ser nosotros mismos, quiénes erramos todos los días, por impulsos o decisiones que no vienen de Dios. Sin embargo, Él nos perdona, y nos demuestra su amor.

Aprendamos a crecer y dejar los errores atrás, perdonando a los demás, así como Dios nos perdona todos los días.


Autor: Uno de nosotros

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