Nuestro estándar es Jesús

Obedezcamos a Dios en cada pequeña situación, y disfrutaremos de una vida excelente.
Seamos diligentes en su obediencia. Aprendamos a vivir nuestra vida ante Dios y no ante el humano.
Vayamos más allá y hagamos todas las pequeñas cosas que Dios nos dice que hagamos, incluso si nadie más sabe de ello.

Pongamos nuestro carrito de compras en la fila donde pertenece, en lugar de dejarlo en medio del estacionamiento ¿Porqué? Porque el propietario tiene que poner un letrero que dice, “Ponga los carritos aquí”, y Dios dice que nos debemos de someter a las autoridades.

“Recuérdales a todos que deben mostrarse obedientes y sumisos ante los gobernantes y las autoridades. Siempre deben estar dispuestos a hacer lo bueno: 2 a no hablar mal de nadie, sino a buscar la paz y ser respetuosos, demostrando plena humildad en su trato con todo el mundo”. Tito 3:1-2

Nuestra mente nos dice, “Bueno, todo el mundo deja sus carritos por todas partes; ¿porqué tendría que acomodar el mío?” Porque nuestro estándar no son los demás – nuestro estándar es Jesús.

Cuando nos comparamos con los demás, no parecemos tan malos. Pero si nos comparamos con Jesús mismo, ¡humildemente pedimos a Dios que nos ayude! Hasta que Jesús venga a nosotros, necesitamos compararnos nosotros mismo con Él y con el estándar de santidad que Él mantiene para nuestras vidas.

“…para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios”. Colosenses 1.10


“New Dar, New You” de Joyce Meyer. 

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