No todo está perdido

 

Esperanza

Fue lo suficientemente pequeño para pasarlo por alto. Solo tres pequeñas palabras. Sé que he leído ese pasaje cien veces. Pero nunca lo había visto. Tal vez lo pasé por alto en la emoción de la resurrección. O quizás por ser Marcos el más breve de los cuatro evangelistas en su relato de la resurrección, posiblemente no le prestaría demasiada atención. Pero no la perderé de vista otra vez.

En mi Biblia ahora está destacado en amarillo y subrayada en rojo. Usted podría querer hacer lo mismo. Busque en Marcos, capítulo 16. Lea los primeros cinco versículos que hablan de la sorpresa de las mujeres cuando encontraron removida la piedra puesta a un lado. Luego alégrese en esa hermosa frase dicha por el ángel “Él no está aquí, ha resucitado” pero no se detenga allí demasiado tiempo. Avance un poco más. Tenga un lápiz listo y disfrute de esta joya en el séptimo versículo. “Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro, que Él va delante de vosotros a Galilea”.

¿Lo vio? “Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro, que Él va delante de vosotros a Galilea”.

¡Que línea esta! Es como si todos los cielos hubieran visto la caída de Pedro – y es como si todos los cielos hubieran querido ayudarlo a levantarse de nuevo. “Estén seguros y díganle a Pedro que él no ha sido dejado a un lado. Díganle que una caída no significa que todo se vino abajo”.
¡Increíble! No existen segundas oportunidades en el mundo de hoy en día. Ahora, más que nunca, es “ahora o nunca”. “Aquí no toleramos la incompetencia”. “No hay mucho espacio en la cima”. “Tres golpes y usted queda afuera”. Este es nuestro mundo de NULAS segundas oportunidades.

Pero Dios no es así, y no lo fue con Pedro. Hasta los ángeles querían que este aturdido lanzador de redes supiera que no todo estaba terminado. El mensaje vino alto y claro del celestial salón del Trono, a través del divino mensajero “Estén seguros, y díganle a Pedro que él tiene que batallar otra vez”.

No son todos los días cuando usted logra una segunda oportunidad. Pedro debe haber sabido eso. La siguiente ocasión que vio a Jesús estuvo tan excitado que no pudo contener sus emociones y hubiera querido saltar a las frías aguas del mar de Galilea. Fue también suficiente, así dicen ellos, para hacer que este galileo llevara el evangelio de la segunda oportunidad por todas partes. Hasta Roma, donde lo mataron.

No todos los días usted encuentra alguien que le dará una segunda oportunidad – muchos menos alguien que le dará una segunda oportunidad “todos los días”.
Pero en Jesús, Pedro encontró las dos cosas.


 

“Con razón lo llaman el Salvador” – El evangelio de la segunda oportunidad – Max Lucado.

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