Miedosos

En el mundo hay una gran diversidad de idiomas, culturas, religiones… Pero tenemos algo en común: miedo. De chiquita, una de mis mayores preocupaciones era, que mi mamá me deje sola en la fila del supermercado y vaya a buscar algún producto que se olvidó. La fila avanzaba, faltaban solamente dos personas y mi mamá todavía no volvía. Así sucedió varias veces, ella siempre llegaba a tiempo, pero para mí no dejaba de ser un momento terrible. Con el tiempo mis miedos fueron cambiando y cada vez que pensaba en el pasado, notaba como con cosas tan sencillas me acobardaba tanto. Obviamente que al superarlas me sentía como si hubiera hecho un gran descubrimiento. “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”  En realidad el gran salto era sólo para mí, pero yo me sentía como si todo el mundo podía notarlo, me sentía como David cuando venció a Goliat.

Isaí tuvo ocho hijos, David era el menor. A los ojos de cualquiera él era un simple pastor de ovejas, pero a los ojos de Dios él era más que eso. Con tan solo una honda y una pequeña piedra, David venció al gigante Goliat dándole así, la victoria al pueblo de Israel. No tuvo ningún entrenamiento de combate, mucho menos armaduras o casco. Simplemente depositó su confianza en Dios.  “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos”. 1 Samuel 17:45; 47

David era un hombre muy valiente, además de que tenía la certeza de que Dios estaba de su lado. Entonces, ¿A qué tenía que temer? ¿A un gigante que lo superaba hasta en dos veces su tamaño? ¿O  al hecho de que no tenía ningún tipo de conocimiento respecto a cómo combatir? “No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón” 1 Samuel 16:7 NTV. Seguramente un poquito de miedo tuvo, pero él salió decidido a conseguir la victoria, a pesar de que Goliat tenía todo a su favor para ganar. Combatió su miedo poniendo su confianza en Dios. Sabía que tendría la victoria asegurada.

Como dije antes, todos tenemos miedos. Es algo que, como seres humanos, se nos da de manera natural. “Chicos chicos, problemas chicos, chicos grandes, problemas grandes” ¿Quién no escuchó ese dicho alguna vez? Ahora, cambiemos la palabra “problemas” por la palabra “miedos” y; pensá en algún recuerdo de tu infancia sobre algo a lo que le temías y en algo a lo que le temas actualmente. Sé cómo David y enfrentá a tu “Goliat”, no lo hagas  solo. Buscá a Dios y depositá todas tus inquietudes en Él, no vas a conseguir la victoria de ninguna otra manera.

“Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”  porque “Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” Romanos 8:31; 37 RV 1960

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Escrito por uno de nosotros.

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