Mi Hijo

 

Estoy pensando mucho en mi hijo, de verdad esto fue demasiado lejos. Hace mucho no hablamos, pareciera que nunca le queda tiempo para mi.

Cada día lo noto más agotado, lo veo desilusionado de si mismo; de los demás; hasta de mí.

¡Cómo extraño el tiempo que pasábamos juntos, compartíamos las preocupaciones y los proyectos. Yo le recordaba lo valioso que él es para mí, y que lo daría todo por él!.

No duerme bien y hasta llegó a esconderme cosas, como si no lo supiera. Puedo ver su dolor en su rostro, lo puede ocultar de cualquiera, pero no de mi. Es tan orgullosos, tan inmaduro, pero es mi hijo.

Lo que él no puede ver es el daño que le causa persistir en su egoísmo. Ya no piensa en nadie más que él. Su impaciencia, su falta de compromiso con todo lo que le enseñé durante años, están apagando su fe.

Pero todavía lo espero, preparé lo mejor para él, él ni se lo imagina, va a volver. ¡Cómo voy a disfrutar volver a encontrarnos!, ¡YO SOY SU PADRE Y EL MI HIJO!.

¿Te encontraste con tu Padre hoy?

Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Salmo 103:11-13


Anónimo

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