¿Me amas lo suficiente para dejarme ir?

Broken heart

Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor. Juan 15:9

¿Me amas lo suficiente para dejarme ir?
La frase se repite vez tras vez, y desde mi naturaleza egoísta me preguntó ¿Qué puede llegar a pasarme para que le haga esa pregunta a alguien o a algo? A todos nos gusta saber que somos amados, ¿Por qué pediríamos que nos libere de su “amor”?

¿Me amas lo suficiente para dejarme ir?
La frase se repite vez tras vez, y veo a un chico joven drogándose (algo cotidiano en nuestros tiempos, ¿no?) y pienso: Está esclavizado.

¿Me amas lo suficiente para dejarme ir?
La frase se repite vez tras vez, y es en ese momento paradójico en el que todo se complementa y mi cabeza hace un clic. Comprendí entonces que hay cosas que nos juran amor eterno, te hacen sentir lo más deseado del mundo, pero en verdad, te mienten ya que te quieren para ellos solos, se apropian de vos.

Por un breve momento piensa en las cosas que están en tu vida: hábitos, conductas, pasatiempos, lugares que frecuentas, etc. Imagina ahora que te enfrentas y le haces la siguiente pregunta: ¿Me amas lo suficiente para dejarme ir? Y como última parte de este ejercicio imaginemos sus respuestas: “No” “¡Te amo demasiado para dejarte ir!” “La pasas muy bien, ¿Por qué te irías?” “¡Ja! ¿En serio pensas en hacer eso? ¡Estás loco!” y más. Si imaginas que esas son sus contestaciones, lamento decirte que hay algo que no está bien.

Y para comprobarlo quiero que vayamos a un segundo plano.

¿Me amas lo suficiente para dejarme ir?
La frase se vuelve a repetir vez tras vez, puedo sentir un suave susurro: Te amo.
La frase se vuelve a repetir vez tras vez, puedo sentir una petición: No te apartes, por favor.
¿Me amas lo suficiente para dejarme ir?

Es entonces cuando me imagino haciéndole la siguiente pregunta a Dios: ¿Me amas lo suficiente para dejarme ir? Y cuando comprendo que su respuesta sería un sí, siento el dolor que Él sentiría al responder. El dolor que sentiría al vernos alejarnos, apoyarnos en nuestra propia inteligencia y golpearnos por nuestros propios errores. (Proverbios 3:5-8)

Dios no nos creó para estar a su lado obligatoriamente, su amor nos da libertad, y es por eso que entiendo cuan feliz es cuando permanecemos en su infinito amor porque lo amamos y es nuestro anhelo. Pero en esa libertad que nos da, podemos cometer la equivocación de dejarnos endulzar con banales promesas externas, que falsamente perjuran seguirnos eternamente, las cuales no son más que eso: banales promesas, falsas.

El único que te amó, te ama y te amara es Dios, es quien te va a esperar como un Padre, es quien te va a cuidar como un pastor a su oveja. Es quien te pide que permanezcas en su amor y no te apartes porque sabe lo que es bueno para vos. (1° Juan 4:19)

No caigamos en falsas promesas de amor que nos van a terminar apartando del verdadero amor, del que NO esclaviza y del que NO miente.


Proverbios 3:5-8 “ Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo,Y refrigerio para tus huesos”. 

1 Juan 4:19 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”.


Autor: Uno de nosotros

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