Marcar la diferencia

Actualmente podemos ver como mucha gente aparenta ser algo que, en realidad no es, solo para ser aceptados. A diario nos relacionamos con diversos tipos de personas y, en ciertas ocasiones, ocultamos que somos cristianos por temor a los comentarios que podamos recibir.

Soy de esas personas que pasan horas admirando la maravillosa creación de Dios. ¡Cuántos regalos nos da de diferentes maneras! No hay un amanecer que sea siquiera similar a otro, lo mismo sucede con el atardecer. Con respecto a este último, hace unas semanas, una pequeña estrella logró captar mi atención. Todavía el cielo estaba muy claro, pero igual logré verla. Al oscurecer, noté que esa pequeña estrella no era tan diminuta como había pensado minutos atrás, sino que era la que más resaltaba de las demás por su tamaño y su brillo.

Relacionándolo con la vida cristiana, cada uno de nosotros, los cristianos,  deberíamos poder diferenciarnos del resto de las personas de este mundo. ¿Por qué? Porque por haber creído que Jesús murió por nuestros pecados y resucitó, tenemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios, recibiendo no sólo el regalo de la salvación eterna, sino que también la luz de la vida.

“Pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” Gálatas 3:26.

“Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida” Juan 8:12.

“Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse” Mateo 5:14

La oscuridad es la falta de luz. Sabemos que este mundo está siendo gobernado por el pecado, la oscuridad, y que nosotros tenemos la luz, no podemos esconderla.

¿Cómo podemos marcar la diferencia?

  1. Fortaleciendo nuestra relación íntima con Dios: Orá, hablá con Él sobre todas tus inquietudes, alegrías y tristezas. Te puedo asegurar que siempre está disponible para escucharte. Porque te ama y le importás mucho.

“Clama a Mí, y Yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces” Jeremías 33:3

  1. Meditando a diario en su palabra: En La Biblia encontramos todo lo que necesitamos. No hace falta que leas cierta cantidad de capítulos por día, a menos que así lo sientas en tu corazón. Podés leer solo un capítulo y te aseguro que si estás dispuesto a escuchar, Él te va a hablar.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra” 2 Timoteo 3:16-17

“No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos.  Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo” Santiago 1:22-23.

  1. No ocultar nuestra identidad espiritual: Somos hijos de Dios y no debemos avergonzarnos de eso. Es un gran honor que Él no haya elegido aún antes de que naciéramos

“Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro.Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara” Salmos 139:16

  1. Con pequeñas acciones diarias: Una de ellas puede ser hacerle saber a algún conocido, que está pasando por una dificultad, que estás orando por él/ella. “Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros” Gálatas 6:2

“Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos” Santiago 5:16.

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Autor: uno de nosotros.

 

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