La historia de alguien que no es un fan

Terry Heyes

Mi historia tiene poco que ver con que yo buscara a Jesús, y mucho con la forma en la que él me buscó. La Biblia nos dice que nosotros amamos a Jesús porque él nos amó primero. En verdad es cierto que mi búsqueda de Cristo se inició y continúa siendo motivada por su incesante búsqueda de mí.

La única razón por la que me reuní con “gente de la iglesia”, como yo los llamo, fue porque deseaba ir a Nueva Orleans y ayudar a reconstruirla luego del huracán, y la iglesia estaba conduciendo un proyecto de construcción allí. Yo había colaborado en proyectos locales de Hábitat para la Humanidad, e ir a una zona de crisis para ayudar me parecía algo que me haría sentir satisfecho. Pensaba que resultaría un desafío que valía la pena. Hasta me parecía divertido; menos la parte que tenía que ver con ir con un grupo de gente de la iglesia. Tenía recuerdos de haber ido a la iglesia cuando era un niño pequeño, pero eso era todo: recuerdos. No estaba interesado en nada de todo ese asunto.  De hecho, me sentía un poco nervioso considerando que el andar por allí con los jóvenes de la iglesia iba a convertir el viaje en algo estresante. No quería que ellos husmearan en mi vida. No se trataba de que tuviera nada que esconder, en realidad. Simplemente no quería que nadie anduviera cavando en las profundidades.

Durante el viaje, todo el grupo hizo planes para asistir a la iglesia en conjunto. Me deshice de ellos cerca del momento en que yo pensaba que estarían saliendo para la iglesia. Anduve vagando por Nueva Orleans durante un rato, pero me perdí y acabé volviendo a nuestros dormitorios precisamente cuando el grupo en realidad estaba saliendo. Me rogaron que fuera con ellos, así que cedí. Y cuando llegamos, no sé si fue algo que tuvo que ver con el servicio, el mensaje, o la adoración; no sé exactamente qué, pero cuando el predicador invitó a la gente a pasar adelante para entregarse a Cristo, yo dejé el banco y caminé hacia allí.

Fui bautizado en Nueva Orleans, y cuando salí del agua me sentí una persona diferente. Completamente nuevo. Estaba tan lleno de gozo que cuando regresé, les conté a mis amigos y mi familia acerca de mi bautismo. Desde entonces he encontrado la paz que había buscado durante toda mi vida. Y eso sucedió porque Jesús decidió usar un proyecto de reconstrucción para llamar mi atención. Estoy muy agradecido de que él no estuviera solo interesado en reconstruir Nueva Orleans; él deseaba reconstruirme a mí también. Me buscó, y ahora yo siento pasión por buscar a Jesús mientras lo sigo. Mi nombre es Terry Heyes, y no soy un fan.

[divide]

Tomado del libro “No soy fan: cómo seguir a Jesús sin reservas”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *