Jonathan: quien supo dejar

Obedeció a Dios y entregó su corona. Corona que legitimamente podía reclamar.
Obedeció a Dios y entregó su corona. Corona que legitimamente podía reclamar.

Si quiere conocer la ambición humana al desnudo, ingrese a una campaña política. Cuanto más alto sea el cargo, más
desesperado y de doble filo es el juego.

Imagine la presión y el deseo que hay en el corazón del príncipe heredero de una monarquía: No tendrá que presentarse a las elecciones: son suyas la autoridad suprema y la riqueza,con toda seguridad.

Jonatán, el hijo del rey Saúl, debía ser el rey, pero sabía que el profeta Samuel había ungido a David como sucesor de su padre.

La actitud de Jonathan es admirable, no sólo fue un amigo verdadero y leal de David, sino también renunció con alegría y generosidad a su candidatura legítima al trono.

Le dijo a David “Y que el Señor te ayude como ayudó a mi padre! Ahora bien, si para entonces vivo todavía, trátame con la misma bondad con que el Señor te ha tratado. Y si muero, no dejes de ser bondadoso con mi familia. ¡Que el Señor les pida cuentas a tus enemigos, y los destruya por completo!” (1 Samuel 20:13-16).

Reflexión:

¿Podría animar a una persona que tiene la alta posición que creo merecer? ¿Puedo aceptar un papel menos importante que el que quería o esperaba en la vida, si veo que es la voluntad de Dios?

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