Héroes: Rahab

Lo vil y despreciado de este mundo, Dios lo escogió

¿Podría haber un mejor ejemplo de la gracia transformadora de Dios que Rahab de Jericó? Generalmente ha sido identificada como “Rahab la ramera”, porque en una época aparentemente se dedicó al antiguo oficio de la prostitución. Pero nuestro Dios usa todo tipo de personas para avanzar en su plan de salvación; Rahab escuchó informes sobre el avance de la nación israelita y concluyó acertadamente que Jericó estaba condenado porque el Dios de Israel era el verdadero Dios de todos.

Protegió a los espías que envió Josué, les explicó que ahora era fiel al verdadero Dios, y obtuvo una promesa: “Es tanto el miedo que nos ha dado al saberlo [la poderosa salida de Egipto], que nadie se atreve a enfrentarse con ustedes. Porque el Señor, el Dios de ustedes, es Dios lo mismo arriba en el cielo que abajo en la tierra. Por eso yo les pido que me juren aquí mismo, por el Señor, que van a tratar bien a mi familia, de la misma manera que yo los he tratado bien a ustedes. Denme una prueba de su sinceridad” (Josué 2:11,12).

En efecto se salvó, y Dios tenía planes adicionales para ella. Debió ser una mujer extraordinaria, porque llamó la atención del jefe de la tribu de Judá, un hombre llamado Salmon, que se casó con ella, y su famoso tataranieto David se convirtió en rey de Israel.

No solo Mateo la menciona en la genealogía de Cristo, nuestro Salvador, sino que el escritor a los Hebreos la incluye en el catálogo de los héroes de la fe que aparece en el capítulo 11.

En verdad, Dios no está tan interesado en condenarnos por nuestro pasado como en utilizarnos ahora mismo para sus planes de rescate de los humanos.

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