Héroes: La sierva de Naamán

Uno de los héroes de la Biblia es una niña, hermoso sería verla en el cielo para poder conocerla, aunque ni siquiera sabemos su nombre.

En una de las correrías de los sirios contra los israelitas, una muchachita fue hecha cautiva, y se quedó al servicio de la mujer de Naamán. Esta muchachita dijo a su ama: -si mi amo fuera a ver al profeta que está en Samaria, quedaría curado de su lepra- (2da Reyes 5:2-3)

Si yo hubiera sido capturado por invasores, apartado de mi familia, y ahora forzado a trabajar como esclavo de un extranjero, lo odiaría. Lo peor es que Naamán era un oficial militar de alto rango del temible ejercito arameo, el peor de los enemigos de Israel en su atribulada frontera norte.

Yo hubiera trabajado todos los días con una ira contenida, ocultando mis sentimientos tras una máscara suave y tramando la manera de escapar o de vengarme. Pero en lugar de eso, esta jovencita fue bondadosa con su propietario, se compadeció de él porque padecía lepra y le aconsejó que fuera a ver a Eliseo, el gran hombre de Dios en Israel.

Por su intercesión, Naamán no solo fue sanado, sino que tuvo una interacción personal con el único representante autorizado de Dios sobre la tierra. Naamán tuvo que exclamar: ¡¡Ahora estoy convencido de que en toda la tierra no hay dios, sino solo en Israel!! (2da Reyes 5:15)

Una niña valiente fue la intermediaria de la gracia de Dios para él.
¿Estoy siendo yo un intermediario de la gracia de Dios en los lugares en los que me muevo?

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