¿Hasta dónde te permitís soñar?

De niños, soñábamos con ser doctores, futbolistas, arquitectos, maestros, artistas, pilotos, veterinarios, presidentes y por qué no, astronautas. Si bien es probable que las profesiones que cada uno anhelaba no es igual a la de otros, podría asegurar que todos compartíamos un mismo sueño: Crecer.

En mi caso, contaba los años que faltaban para cumplir cierta edad. Hasta que lo logré.

Todos tenemos sueños. Algunos quizás sean más chicos, otros más grandes, pero no hay nada que nos diga el tamaño en verdad. Lo importante es la convicción y la firmeza de lograr lo deseado. En el camino habrá diferentes obstáculos. No dejes que eso te desvíe de tu meta.

“Corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante” Hebreos 12:1.

Uno de mis mayores sueños es cumplir con cada uno de los planes que Dios tiene preparados de antemano para mí.

“Pero mi vida no vale nada para mí a menos que la use para terminar la tarea que me asignó el Señor Jesús, la tarea de contarles a otros la Buena Noticia acerca de la maravillosa gracia de Dios” Hechos 20:24

Cuando un sueño es solamente una emoción, va a desaparecer. En cambio, si es puesto por Dios, prevalecerá hasta cumplirse. Él te llamó para que hagas grandes cosas. No hay edades, ni excusas que sirvan de justificación. No sé cuáles son tus sueños. Pero si todavía no los realizaste, te desafío a que vuelvas a intentar alcanzarlos y a que creas con todo tu corazón la grandeza de lo que Dios puede hacer en vos y a través tuyo.

“Nunca se es demasiado viejo para fijar otra meta o soñar un nuevo sueño” C.S.Lewis

[divide]

Autor: uno de nosotros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *