Firmes en la adversidad

Firmes en la adversidad

“Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a mí en oración y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón.” (Jeremías 29: 11-13)


Por Jessica Quintana.

Fue una mañana. Si, seguramente un instante pero ese instante produjo un cambio que sigue presente hasta hoy.

Esa mañana, un llamado representaba el final de meses llenos de angustia, tristeza, lágrimas e incertidumbre. Habían pasado tantas cosas en los meses transcurridos que una llamada aparentaba ser un trámite. ¿¡Cómo no iba a ser así!? Un simple “ya está, todo sucedió acorde a lo pensado” iba a traer paz.

Definitivamente con esa llamada cambió todo…sólo que no en el sentido pensado. La información no era la esperada, las esperanzas de que todo acabe se esfumaron rápidamente y de la mano de esos sentimientos fue que pronuncié las palabras más duras:

“¿¡Por qué permitiste esto Dios!? ¿¡Por qué si sabes que esta era la única oportunidad para solucionar todo!?” 

No fue una pregunta, no fue una duda, fue un reproche seguido de las razones por las cuales crecía el enojo dentro mío a causa de la manera de actuar de Dios.

Hagamos una pausa en mi historia. Se entiende? Yo osé cuestionar a Dios, al Creador, Majestuoso, Eterno, Omnipotente y Omnipresente; cuya Gloria y Poder se extienden hasta los confines de la tierra! Aquel ante cuya presencia los serafines cubren su rostro (Isaías 6:2,3). Al Rey de reyes y Señor de señores yo le cuestioné su accionar.

Qué pasó horas después? Otro llamado. Este decía que esa solución “planeada” o “esperada” ya se había concretado. Sólo se trató de un retraso. Las horas siguientes estuvieron cargadas de lágrimas pero esta vez eran producto de la vergüenza y humillación por lo que había hecho. No puedo expresar en palabras todo lo que sentí esa tarde.  Quería hacerme chiquita y repetir “soy invisible, nadie me ve” y desaparecer!! Cómo me había atrevido!?  Es imposible escapar de la presencia de Dios, Él siempre está, nos ve, nos conoce; por lo que me humillé ante Él y le pedí perdón. Perdón. No hay excusas, ni que era adolescente, ni rebelde, ni impulsiva, ni que estaba bajo presión. Perdón.

Yo sé que Él tiró mi pecado al fondo del mar (Miqueas 7:19) pero a partir de ese día cuando hay alguna situación que no entiendo y me preocupa o me entristece recuerdo que Dios tiene el control, que yo tengo una visión parcial de la realidad pero Él conoce el pasado, el presente y el futuro, y sus planes son perfectos. Entonces ¿¡Cómo no descansar en Él!? (Jeremías 29:11-13)

No es fácil pero simplemente se trata de depositar nuestra confianza en Dios. En absoluto esto equivale a una actitud pasiva de nuestra parte. No, se trata de momentos de oración y búsqueda de su voluntad. Él promete que si le buscamos, nos va a mostrar cosas grandes y ocultas que no conocemos (Jeremías 33:3).

Todos pasamos, estamos pasando o pasaremos  momentos difíciles llenos de incertidumbre, dudas y en los que pensamos “de esto es imposible que salga algo bueno”. Es verdad, la situación es dura y hasta incomprensible pero recordemos que el control lo tiene Dios… No lo cuestiones. Debemos aprender a dejar todo sentimiento y preocupación en las manos de un Papá amoroso que cada día nos dice:

“Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.”(Isaías 41:13)

Desafío:

Cada plan, proyecto o situación, que estemos viviendo o que se aproxima, dejemosla en las manos de Dios, oremos para que nos muestre cuál es su voluntad….y si en el camino las cosas parecen desviarse de lo esperado o quizás cambian totalmente recordemos que el Dios y Papá que describe Isaías 40:12-31 tiene la situación bajo control y que Él tiene un propósito para nuestras vida (Salmos 138:8)

¡¡NO estamos solos!!

“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.”

(Salmos 91:11)


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