Excusas

Es importante aclarar, para comenzar, que no me considero una persona mentirosa. Cada uno lucha con cosas diferentes, y definitivamente tengo errores que repito una y otra vez, pero nunca creí que la mentira fuera uno de ellos.

Sin embargo, hace un tiempo que vengo pensando que quizás el problema está en el concepto que manejo de mentira. No, no me quedo con vueltos que no me corresponden, no le miento a mis amigos ni a mis padres, nunca acepté mentir en nombre de un jefe/a. Esas cosas inmediatamente me generarían una señal de alarma difícil de ignorar que me indicaría que estoy a punto de hacer algo que a Dios no le agrada.

La cuestión es que, a pesar de no mentir, sí tengo un arsenal completo de excusas a las que recurro con mayor frecuencia de la que debería. Intenté elaborar una lista de las más comunes, porque creo –me imagino− que no debo ser la única.

Mis excusas más frecuentes:

-El colectivo tardó años en venir (siempre conviene agrandar la situación)

-El tráfico estaba imposible (ídem)

-¡Se me re pasó! (me acordé pero no tenía ganas de hacerlo en ese momento)

-Apenas pueda lo miro (sentate a esperar…)

-No llegué con el tiempo (me distraje con otras cosas y después fue demasiado tarde)

-¡Qué lindo te queda! (eh…)

-Llego en un toquecito (todos sabemos que no…)

No parecen un problema, no le hacen daño a nadie, pero… ¡son mentiras! Muchas veces escuché o enseñé que para Dios no hay una escala de pecados, y cada uno deshonra a Dios de la misma manera. La Biblia dice:

“Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.” Efesios 4:25

Las excusas, si no expresan una verdad completa, también son una mentira, y deberíamos trabajar para erradicarlas de nuestro día a día. ¿Cómo? Atacando a la causa: muchas veces culpo al transporte porque no fui responsable para salir con suficiente tiempo, o no organizo bien mis prioridades y no logro terminar lo que tenía para hacer. Cada vez que detectamos una excusa, podemos hacer un autoexamen y ver qué estamos tratando de ocultar o evadir, dónde fuimos irresponsables y cómo podemos mejorar.

¡Siempre es un buen momento para empezar a cambiar!

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Escrito por uno de nosotros.

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