Estudio: Job

El próximo sábado 5 de abril a las 20:00 Hs te invitamos a la reunión de estudio del libro de Job, en esta ocasión nos acompañará Pedro Panasiuk, por favor leé el libro para exprimir al máximo sus conocimientos.

Todavía estaba hablando ese hombre cuando un cuarto mensajero llegó y le dijo a Job: «Todos sus hijos estaban celebrando una fiesta en casa de su hijo mayor. De repente, vino un fuerte viento del desierto y derribó la casa. ¡Todos sus hijos murieron aplastados! ¡Sólo yo pude escapar para darle la noticia!» En cuanto Job oyó esto, se puso de pie y rompió su ropa en señal de dolor; luego se rasuró la cabeza y se inclinó hasta el suelo para adorar a Dios. Y dijo: «Nada he traído a este mundo, y nada me voy a llevar. ¡Bendigo a Dios cuando da! ¡Bendigo a Dios cuando quita!» Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no ofendió a Dios ni le echó la culpa.

Job 1:18-22 (TLA)

»Yo, que llamaba a Dios y él me respondía, me he vuelto el hazmerreír de mis amigos; ¡soy un hazmerreír, recto e intachable! Dice la gente que vive tranquila: “¡Al daño se añade la injuria!”, “¡Al que está por caer, hay que empujarlo!”. Los salteadores viven tranquilos en sus carpas; confiados viven esos que irritan a Dios y piensan que pueden controlarlo. »Pero interroga a los animales, y ellos te darán una lección; pregunta a las aves del cielo, y ellas te lo contarán; habla con la tierra, y ella te enseñará; con los peces del mar, y te lo harán saber. ¿Quién de todos ellos no sabe que la mano del Señor ha hecho todo esto? En sus manos está la vida de todo ser vivo, y el hálito que anima a todo ser humano. ¿Acaso no comprueba el oído las palabras como la lengua prueba la comida?. Entre los ancianos se halla la sabiduría; en los muchos años, el entendimiento. »Con Dios están la sabiduría y el poder; suyos son el consejo y el entendimiento. Lo que él derriba, nadie lo levanta; a quien él apresa, nadie puede liberarlo. Si él retiene las lluvias, hay sequía; si las deja caer, se inunda la tierra. Suyos son el poder y el buen juicio; suyos son los engañados y los que engañan.
Él pone en ridículo a los consejeros y hace que los jueces pierdan la cabeza. Despoja de su autoridad a los reyes, y les ata a la cintura un simple taparrabo. Él pone en ridículo a los sacerdotes, y derroca a los que detentan el poder. Acalla los labios de los consejeros y deja sin discernimiento a los ancianos. Derrama ignominia sobre los nobles y deja en vergüenza a los poderosos. Pone al descubierto los más oscuros abismos y saca a la luz las sombras más profundas. Engrandece o destruye a las naciones; las hace prosperar o las dispersa. Priva de sensatez a los poderosos, y los hace vagar por desiertos sin senderos. Andan a tientas en medio de la oscuridad, y se tambalean como borrachos.

Job 12:4-25 (NVI)

Juro por el Dios viviente, quien me ha quitado los derechos, por el Todopoderoso, quien llenó mi alma de amargura. Mientras viva, mientras Dios me dé aliento, mis labios no pronunciarán maldad y mi lengua no hablará mentiras.

Job 27:2-4 (NTV)

El Todopoderoso no está a nuestro alcance; excelso es su poder. Grandes son su justicia y rectitud; ¡a nadie oprime! Él no toma en cuenta a los que se creen sabios; por eso le temen los mortales.
Job 37:23-24

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