Dios te busca

Ailen buscaba a Dios con desesperación. Acudía a los lugares donde se lo nombraba. Recorría ciertos templos, eventos, religiones y leía libros acerca de Él. Sin embargo, tenía la sensación que llevaba una búsqueda imposible. La gente decía busca a Dios en las canciones, busca a Dios en la Biblia, busca a Dios en el templo, busca a Dios en el próximo evento. Parecía que Dios se hacía presente solo por momentos y luego se retiraba, se escabullía. Eventualmente Dios parecía cercano. Sin embargo como agua en las manos, se escapaba del control de Ailen. Cuanto más se esforzaba ella en encontrarlo, más distante parecía Él.

Como Ailen, todos los seres humanos buscamos a Dios o, por lo menos, alguna imagen de algo superior a nosotros en quien creer. Siempre nos han dicho que si lo buscamos, lo encontramos.

Cuando recorremos de forma panorámica la Biblia observamos que no es natural al hombre y a la mujer buscar a Dios. No nos sale muy bien esta búsqueda, es más, los que mayor esfuerzo han realizado por buscarlo, han sido los que más lejos y más frustrados han terminado (Ej. Saúl 1° Samuel 28:5-7). La Biblia nos muestra que el rol de buscador está en manos de Dios mismo y que los seres humanos tenemos el desafío de dejarnos encontrar. Dios buscó a Adán y Eva Génesis 3:9, Dios llamó a Gedeón Jueces 6:12, llamó a Jeremías Jeremías 1:4-5, ungió a David para ser rey 1° Samuel 16:2-3 y 16:10-13, me llamó a mi y a ti para que nos sumemos a su aventura de su reino.

En el juego de las escondidas un participante debe buscar a los demás. Antes de hacerlo tiene que contar cierta cantidad de números con los ojos cerrados para darles tiempo a los demás para que se escondan. Terminado el conteo, abre los ojos y sale en la búsqueda. Cuando encuentra a todos, gana. Dios sabe jugar a las escondidas… Él siempre es el que busca y nosotros, los que nos escondemos. Esta es la historia de nuestras vida: escondernos continuamente. Ahora bien, escondernos de Dios es ridículo, hasta bizarro. Sin embargo, creemos que podemos hacerlo. Cuando dejemos de “jugar a las escondidas” con Él, lo conoceremos cara a cara.

Cuando dejemos de escondernos, podremos presentarnos tal cual somos y Dios nos recibe de esa manera. Quizás algún día logremos “perder a las escondidas” y mostrarnos a Dios y, junto a Él, descubrir el verdadero sentido y disfrute de la vida.

¿Qué implica dejar de jugar a las escondidas?
Dios, ya hizo todo para encontrarnos, de hecho, Él sabe dónde estamos “escondidos”, pero la decisión de dejarnos ver es nuestra, e implica que tenemos que entregar todos los aspectos de nuestra vida en sus manos.

El ejemplo de la casa
Si imaginamos que nuestra vida es una casa y cada aspecto de nuestra vida es una habitación dentro de esa casa, para que Dios pueda encontrarnos tenemos que, primero dejarlo entrar y segundo darle lugar para moverse, eso muchas veces implica abrir puertas que pueden estar cerradas y sacar cosas que están ocupando un lugar que tendría que ser de Dios.

Dios tiene que estar presente en todos los espacios de tu casa y necesita tener total libertad para moverse, acomodar y reacondicionar las cosas como a Él le plazca.

Remodelador de casas
Dios es especialista en Remodelar casas, en arreglar todos los espacios de nuestra vida, pero es necesario que esos espacios estén disponibles.

2 cosas necesarias para que Dios pueda remodelar nuestra vida:

1- Las puertas deben estar abiertas
Apocalipsis 3:20

Dios quiere entrar y vivir en nuestra casa. Tenemos que abrir nuestra puerta y dejarlo entrar, permitirle moverse en todos los lugares de nuestra casa.

Es muy importante que nosotros tengamos la capacidad de detectar cuales son aquellas puertas cerradas que no permiten a Dios moverse libremente en nuestra casa.

Una puerta puede tener muchas cerraduras, quizás le abriste la puerta de entrada a tu casa, pero hay habitaciones que todavía siguen cerradas. Pueden haber muchos sentimientos alejados de Dios y pecados ocultos que estén trabando puertas de tu casa y obstaculizando a Dios moverse libremente.

Tenemos que recorrer cada puerta de nuestra casa, cada área de nuestra vida e ir quitando todo lo que impida a Dios abrirla.

2- Las habitaciones tienen que estar libres de obstáculos
Dios necesita espacio para moverse en nuestra casa y trabajar en ella, si hay cosas tiradas por todos lados Él no se puede mover libremente, pero si el lugar está vacío y totalmente disponible para Él, puede hacer cosas maravillosas. En la Biblia podemos encontrar muchos ejemplos:

  • Génesis 1:1 Dios halló una tierra vacía y la llenó de la hermosura de la creación
  • Lucas 1:26-33 Dios vió el vientre vacío de María y halló un lugar adecuado para llenarlo con su hijo
  • Marcos 4:3-8
    Dios ve un terreno fértil y desea llenarlo de semillas

¿Cuales son los obstáculos que impiden a Dios moverse en tu casa?
No dejes que los hábitos de tu diario andar se conviertan en obstáculos que impiden a Dios moverse y trabajar en tu casa, Facebook, los videojuegos, el celu, los “hábitos religiosos” y tradiciones muchas veces pueden dejar de lado a Dios en tu casa o peor aún solo limitarlo a que se mueva en un determinado ámbito.

Es necesario detectar todas las cosas que están ocupando espacio y no permiten a Dios moverse libremente en nuestra vida. Si hay algo que está obstaculizando probablemente tengamos que reacomodar o limpiar algo en nuestra vida.

La clave es abrir las puertas de todos los aspectos de nuestras vidas y darle a Dios TODO el control de nuestros espacios.

Si dejamos a Dios moverse libremente en nuestra casa, si puede entrar a todas las habitaciones, Él puede reconstruir todo lo que esté mal. Es interesante tener en cuenta que muchas veces para reconstruir es necesario destruir y ese proceso no es cómodo ni agradable, pero es necesario, y si Dios lo considera necesario y vos lo dejás actuar, es probable que tengas que pasar por esa etapa, pero después de todo el “desorden sufrido”, se ven los frutos de la maravillosa obra de Dios en nuestras vidas, y esos frutos perduran por toda la eternidad.

Romanos 12:1-2
Dejemos de jugar a las escondidas, Dios ya hizo todo para “encontrarnos”, Él, si bien sabe donde estás espera que te muestres tal como sos, que abras todos los aspectos de tu vida, que saques todo obstáculo que dificulte tu relación con Él y te entregues a Él como sacrificio Vivo, Santo y agradable. Solo así lograremos “dejarnos ver”

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