Desde el principio hasta el fin del año

Todos llegamos a esta época del año agotados, cansados y si somos totalmente sinceros, bastante estresados. Surgen problemas, pensamientos, e incluso miedo y ansiedad  por el futuro. Comienza un nuevo año lleno de nuevos desafíos, nuevas metas, continuación de procesos, nuevos planes y expectativas que hacen que uno esté ansioso. En medio de esa vorágine de sentimientos debemos parar, hacer una pausa. Necesitamos vacaciones de los pensamientos y las preocupaciones; necesitamos un impulso, fuerzas renovadas, ánimo y ganas para continuar.

En Deuteronomio 11, Moisés invita al pueblo de Dios a pensar, y para pensar se necesita quietud. Él hablaba a aquellos que habían presenciado la salida de Egipto y las obras del Señor en el desierto; habían sido testigos de todo lo que el Señor había hecho. Pudieron sentir Su compañía y experimentar Su poder. A ellos animaba a que pudieran tener presente todo lo que Dios había hecho en su favor; con el fin de renovar las fuerzas y ser valientes para dar el paso siguiente. Los llamaba a recordar.

En este momento del año en el cual nuestra condición es débil, Dios quiere que recordemos todo lo que él hizo por nosotros; desde la Salvación a través de su Hijo Jesús, hasta los detalles del día a día. Él quiere que tengamos presente de dónde nos sacó y hasta dónde nos hizo llegar. Para que renovemos nuestra confianza, para que entendamos que es por Su gracia y que si estamos tomados de Su mano las cosas que parecen gigantes se hacen diminutas.

En Deuteronomio 11:11-12 dice: “En cambio, la tierra que van a poseer es tierra de montañas y de valles, regada por la lluvia del cielo.  El Señor su Dios es quien la cuida; los ojos del Señor su Dios están sobre ella todo el año, de principio a fin”. Podemos comparar nuestra vida con la tierra mencionada. En nuestra vida tenemos montañas y valles; es decir, partes en las que pasamos por tiempos difíciles, y otras en las que estamos tranquilos y los problemas pasan. A pesar de los altibajos a lo que nos enfrentamos, Dios se hace presente tanto en las montañas como en los valles y cuida de nosotros. Sus ojos están sobre nuestra vida desde el primer hasta el último día del año. Él se ocupa de cada detalle: “Si ustedes obedecen fielmente los mandamientos que hoy les doy, y si aman al Señor su Dios y le sirven con todo el corazón y con toda el alma, entonces él enviará la lluvia oportuna sobre su tierra, en otoño y en primavera, para que obtengan el trigo, el vino y el aceite. También hará que crezca hierba en los campos para su ganado, y ustedes comerán y quedarán satisfechos”. Deuteronomio 11:13-15.

Saber que él tiene el control sobre cada detalle de nuestra vida nos hace ver todo distinto, con otra perspectiva y nos acerca al Señor, a la total dependencia de Su poder. Si él tiene el control nosotros podemos descansar. No te preocupes, Dios se ocupa y no quita Su mirada de vos ningún día del año; él no se toma vacaciones.


Escrito por uno de nosotros.

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