Decisiones

Como cristianos sabemos que debemos medir nuestra conducta. No por obligación, es una decisión de cada uno. Esto queda claro en Deuteronomio 30:19. “Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición…”. Sabemos qué es lo correcto y debemos elegirlo por voluntad propia. Cuesta. No es fácil tratar de vivir haciendo lo bueno todo el tiempo, pero es posible.

Pablo sin dudas tuvo que elegir muchas veces. No eran elecciones para nada sencillas. Él fue uno de los tantos que persiguieron a los cristianos para asesinarlos. Cuando la luz del cielo se apareció en aquel camino, en las inmediaciones de Damasco, tuvo que hacer la elección más importante de su vida: Seguir con su plan y matar a los creyentes o escuchar aquella voz y hacer lo que le pedía.

Finalmente dejó atrás su pasado y comenzó una nueva vida en la fe. Así fue como se convirtió en uno de los cristianos más importantes hasta la actualidad. Dios tuvo grandes cosas preparadas para él. Pablo sólo decidió escuchar y creer. Es por eso que escribió en su segunda carta a Timoteo “He terminado la carrera, me he mantenido en la fe”. Había cumplido con su propósito en la tierra y sabía que todo lo que había hecho, fue por fe.

Todos pecamos. Todos tenemos un pasado. Pero el futuro, depende de cada uno. Te animo a que si hay algo en tu vida que no te está dejando avanzar, puedas orar y le cuentes a Dios respecto a eso.

Realmente anhelo que, como Pablo, puedas decir en algún momento de tu vida:

“He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe” 2 Timoteo 4:7

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Autor: Uno de nosotros.

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