¿Cristianeitors?

“Entonces de nuevo podrán ver la diferencia entre los justos y los perversos, entre los que sirven a Dios y los que no lo hacen.”

Malaquías 3:18 – La Biblia, Palabra de Dios

Cristianeitors. El término fue acuñado por un famoso predicador hace algunos años atrás. Haciendo referencia a la película “The Terminator”, una especie de robot que provenía de otro mundo para salvación de la humanidad, este predicador lo comparaba a aquellos Hijos de Dios que con sus actitudes parecían no pertenecer a este mundo. Y, en parte, es cierto: los fanatismos y los extremos son malos. No conducen a nada, sino a confusión. Y entiendo que la crítica se dirigía a esta actitud.

Ahora, nos hago una pregunta: ¿pertenecemos a este mundo? El versículo de arriba establece la necesidad de que, si decimos ser “Siervos de Dios”, aquellos que nos rodean deben ver una diferencia en nosotros. Algo distinto. Un “no se qué” que nos hace diferentes.

Últimamente he escuchado, de boca de hijos de Dios, frases como:

  • “Si Jesús viviera en nuestros tiempos, se emborracharía con sus amigos.” (sí, creeme que la escuché).
  • “No seas fanático. ¿Qué tiene de malo que cada tanto te excedas un poco?”
  • “La gente me dice que soy distinto a los demás cristianos, porque conmigo pueden hablar de cosas terrenales y mundanas.”
  • “Mis amigos me felicitan, porque cada tanto se me escapa un chiste verde, y hasta se sorprenden de que no sea como los ‘Aleluya’.”

Pareciera que decir que somos Hijos de Dios es ser fanáticos. Pareciera que demostrar que somos distintos es convertirse en un robot que odia a todo ser que vive en esta tierra. Entonces:

  • En el púlpito ya no decimos “Dios los bendiga” o “Paz del Señor” (como lo hacían nuestros abuelos), porque van a decir que soy un Cristianeitor.
  • Cuando saludo a un hermano en la Fe por su cumpleaños, ya no le deseo “Las más ricas bendiciones” (como lo hacían nuestros padres), me limito a un “Feliz Cumpleeeeee”, porque van a decir que soy un Cristianeitor.
  • Cuando me encuentro con un hermano o a una hermana, ya no le doy un abrazo ni le digo “Que Dios te bendiga”, porque eso es de Cristianeitors.
  • Cuando voy a la Iglesia, ya no llevo la Biblia bajo el brazo, por vergüenza a que me llamen un Cristianeitor.
  • Cuando estoy en mi trabajo, miento y digo que escucho Rata Blanca, porque si digo que canto en el Coro y que toco en el Grupo de Alabanza, van a decir que soy un Cristianeitor.
  • Cuando me junto con mis amigos de la escuela, ni les quiero mencionar el tema Dios, porque me van a atacar y no quiero quedar en evidencia de que soy un Cristianeitor.

Por favor, no entiendas que estoy haciendo un llamado a que nos encerremos en un monasterio en la cima de una de las Sierras Cordobesas, que estudiamos las 24 horas del día la Biblia, y evitemos todo contacto con este mundo vano y su gente puerca. Dios nos llamó a vivir en este mundo, a llevar Su Palabra, y Su Amor, a todos quienes nos rodean. Vivimos acá por Su Voluntad.

Simplemente te pido que reflexionemos. Si ser un Cristianeitor es demostrar que soy diferente, es gritar que Jesús me salvó, es desear que otros se salven, es no poder contener la alegría de ser un Hijo de Dios, es llevar la Biblia bajo el brazo y que eso sea una herramienta de Evangelismo, entonces, ¿sabés qué? Dejame decirte que quiero ser un Cristianeitor, hecho y derecho.

[divide]

Escrito por uno de nosotros.

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