Argentina, de mal en peor

Día a día es normal escuchar comentarios tales como “este país va de mal en peor”, “las cosas nunca van a cambiar”, y otros mantras sociales propios de la resignación argentina. Prendemos la tele, la radio, twitter y nos apabulla la cantidad de información que vaticinan una historia que se repite: inflación, inseguridad, violencia.

Como cristianos no vivimos ajenos a esta realidad, entonces.. ¿qué debemos hacer? Podemos tomar diferentes posturas: movernos solo en los ámbitos que consideramos cómodos, sumarnos a la desesperanza colectiva o levantar una voz diferente.

Jesús fue el mejor ejemplo de que nuestra fe no es una simple teoría, sino una práctica constante de involucrarse en la sociedad. En su oración por sus discípulos expresó: “no te pido que los saques del mundo, sino que los protejas del mal“. (Juan 15:15)

Nos enseñó, además, que aun las situaciones más difíciles son oportunidades para que Dios muestre su poder y que su muerte en la cruz no fue el fin, sino el comienzo de la vida eterna. Nos mostró que es mejor dar que recibir, y que amar a nuestros enemigos es un símbolo de fortaleza.

Él anticipó en Juan 16:33 que en el mundo íbamos a tener aflicción, pero nos aseguró que confiemos: “yo he vencido al mundo”.

Por eso podemos confiar en que toda problemática social, política o de cualquier índole queda sujeta bajo la autoridad de aquel que sometió todas las cosas bajo sus pies (Efesios 1:22), y como hijos de Dios, sabemos que a los que lo aman cada cosa ayuda a bien.

Es fácil caer en el conformismo, pero no nos desanimemos! Con Jesús todo es posible y hay esperanza para Argentina!
Levantemos una voz de esperanza para que nuestro país se vuelva a Dios.

Oremos por Argentina, para que los pensamientos de resignación puedan ser cambiados por la esperanza puesta en Jesús.

Por Vero del Vecchio

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