Algo no tan sencillo

Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. – 1° Corintios 13.3

Este es un pasaje bastante conocido. Pero esto no quiere decir que no sea una de las cosas más difíciles de poner en práctica: el amar a los demás, pero de verdad. ¿Por qué nos cuesta tanto? Quizá no consideramos en el fondo que realmente somos una familia; no de sangre, pero no por eso deja de ser importante. Dios es amor, lo dice la Biblia, entonces, si decimos que tenemos a Dios, y nos está faltando el amor, hay algo que está fallando, nos estamos contradiciendo. Con esto no quiero decir que tengamos la misma relación profunda con todos, porque sí, somos diferentes, y la confianza se rompe muchas veces. Pero la confianza es algo que se rompe fácil, y todos lo sabemos, es un lazo débil. Pero no el amor, que la Biblia lo describe como el vínculo perfecto.

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. – Colosenses 3.12-14

En este versículo hay una lista de valores que tienen que haber entre nosotros, pero al final termina con que lo que sostiene todo eso es el amor.

Quería que podamos reflexionar en cómo poner en práctica este amor, a través de tres pensamientos:

  • Todos tenemos personalidades distintas, y esto va más allá de nuestros comportamientos y actitudes, que es lo que nosotros vemos a primera vista y a través de las cuales nos figuramos en nuestras cabezas cómo es el otro. Tenemos que pensar en el interior de la persona, y ese interior implica una forma de ver, de sentir, de pensar las cosas, las relaciones y la vida misma de una manera distinta a la propia. También es una persona con experiencias distintas, o las mismas pero vividas de diferente manera, que hacen que veamos la vida de una determinada manera. Entonces, tenemos que ponernos en el lugar del otro antes de juzgar, de enojarnos, de ver cómo hubiésemos actuado nosotros… es simplemente otra forma, hay que aceptarlo, y amar.
  • Ningún tipo de personalidad es malo, porque Dios es el que la da. Es la esencia de la persona, y Dios la puso ahí de acuerdo a Su necesidad, no según lo que nosotros queremos o necesitamos. Y si Él lo requiere, ¿por qué despreciarlo? Esto aplica, ya sea para aceptar y amar al otro, como a nosotros mismos.
  • Algo también interesante es que este versículo es una orden, no es opcional. No dice “Si les parece bien…”, “si quieren”, sino que nos dice: perdonen y soporten. Si algo nos molesta del otro, perdonemos. Y si nos es difícil, oremos para que Dios nos ayude, Él lo puso ahí y nos va a ayudar, obviamente si nos esforzamos. No es que de un día para el otro vamos a amar a todos. Pero esto es algo que no tenemos muy incorporado, el hecho de pedirle ayuda a Dios también para amar al otro. No es algo menor, no es menos importante que orar por nuestras necesidades o agradecer, sino que para Dios es muy importante que sus hijos se lleven bien, y anhela que nosotros también nos preocupemos por eso.

Y por último me gustaría terminar esto con el ejemplo de Jesús y sus discípulos. No eran ni muchos, pero tampoco pocos. Usualmente creo que consideramos amigos verdaderos a menos cantidad de personas. Y tampoco pasaban poco tiempo juntos, sino que lo acompañaban en todo momento a Jesús. Eran hombres de distintos lugares, profesiones, temperamentos y personalidades. Sin embargo, vivían en paz, ¿por qué? Porque su mirada estaba puesta en agradar a su Señor, y al tener el enfoque correcto, lo demás se arreglaba. Esto también corre para nosotros, si tenemos la mirada en donde tiene que estar, en servir y agradar a Cristo, nos va a ser mucho más fácil amar al otro porque vamos a pasar más tiempo con Dios, y Él nos va a transmitir de ese amor.


Escrito por uno de nosotros.

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