¡Abran las puertas, che!

“Mas siempre ha de existir, de Dios el Reino Eterno.”

Últimos dos versos del himno “Castillo Fuerte”, compuesto por Martín Lutero en 1529.

 

Si la Reforma Protestante hubiera comenzado en Buenos Aires, Argentina, un 31 de Octubre de 2017, creo que Lutero hubiera gritado, a las puertas de la Catedral, lo que encabeza este posteo.

Este próximo martes 31 de octubre se cumplirán, si Dios permite, 500 años del día en que Lutero clavó las 95 Tesis en las puertas de la Iglesia de Todos los Santos, la cual está en el Palacio de Wittenberg, en Alemania. Lo que Lutero quería decir con las 95 Tesis (brevísimo resumen: cuestionaban la doctrina acerca de los pecados, el perdón, la remisión y la penitencia que hasta entonces se venía predicando desde Roma con el Papa a la cabeza, y sobre todo, la “venta de indulgencias”, práctica llevada a cabo por ese entonces) era que la Iglesia debía, en pocas palabras, abrirse a la sociedad y salir de la posición de instrumento condenatorio de la vida y obra de sus fieles. El hecho se convirtió en uno de los más relevantes de la Modernidad, no sólo a nivel religioso sino también secular: la Palabra y sus letras debían llegar al pueblo, sin mediador y sin interpretación previa. Este monje católico de la Orden de los Agustinos entendió que el Mensaje de Salvación y Gracia debía ser propagado a todos. Y argumentó que no había mediador alguno entre Dios y los Hombres, sino – y solamente- Jesucristo.

El movimiento se expandió por toda Europa, y en países como Gran Bretaña, Suiza, Hungría y Holanda, aparte, claro, de Alemania, tuvo un mayor afianzamiento. Por más esfuerzos que la Iglesia Católica realizara (buscate lo que fue la Contrarreforma Católica) las ideas se propagaron y se hicieron carne en los corazones de varios religiosos que concordaban con ellas y que, envalentonados, ahora se animaban a apropiarse de ellas y transmitirlas a los feligreses. Nacieron, de esta manera, movimientos protestantes que hoy se consideran los tradicionales, de los cuales surgimos nosotros: el Luteranismo (sobre todo en Alemania), el Anglicanismo (Gran Bretaña) y el Anabaptismo (Suiza y Holanda).

En pocas palabras, para terminar y dejar de aburrir con historia, el movimiento que inició Lutero se puede resumir en cinco puntos fundamentales, llamados “Las Cinco Solas”:

  • Sola Scriptura: la Palabra de Dios como máxima autoridad doctrinaria (Gálatas 1:6-10).
  • Solus Christus: la Salvación puede ser encontrada sólo en Cristo (Hechos 4:12).
  • Sola Gratia: la Salvación, al ser don de Dios, es recibida de forma inmerecida, como un regalo (Efesios 2:8).
  • Sola Fide: la Salvación se alcanza cuando el pecador deposita su fe creyendo en Jesús (Romanos 3:28).
  • Soli Deo Gloria: la Salvación de los hombres tiene el único propósito de glorificar a Dios (Efesios 1:4-6).

Te invito a que este 31 de octubre no lo festejes haciéndola agujeritos a una calabaza, o disfrazándote de espantapájaros. Agradecele a Dios por la LIBERTAD que nos da en Cristo Jesús. Y también dale gracias por Martín Lutero, por quienes estuvieron antes que él, y por todos los que le siguieron. Gracias a ellos, hoy podés contar con la Biblia en el celular y acceder a ella cuantas veces quieras.

Desafío:

Las 5 Solas pueden fácilmente ser una ayuda para que puedas hablarles a otros de Cristo y su Obra.

¿Nos animamos a compartir las 5 Solas con 5 personas que no conocen a Jesús, de acá a que termine octubre?


Escrito por uno de nosotros.


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